Las vacaciones retribuidas no se pierden por no solicitarlas

Las vacaciones retribuidas no se pierden por no solicitarlas

El derecho a las vacaciones anuales retribuidas no se pierde porque el trabajador no las hubiera solicitado

El artículo 38.1 del Estatuto de los Trabajadores establece que las vacaciones anuales retribuidas no pueden ser sustituibles por compensación económica y en similares términos se regula en el artículo 7 de la Directiva Comunitaria 2003/88 al señalar que el periodo mínimo de vacaciones anuales retribuidas no podrá ser sustituido por una compensación financiera, excepto en caso de conclusión de la relación laboral.

Partiendo de lo anterior hay que señalar que no puede pactarse la renuncia a las vacaciones anuales retribuidas mediante una compensación económica. Sin embargo, en el caso de que el trabajador, por causas ajenas a su voluntad, no haya estado en condiciones de ejercitar este derecho antes de la finalización de la relación laboral sí tiene derecho a una compensación económica.

En otras palabras: no se puede privar al trabajador de este derecho ni mediando una compensación económica, pero si no hubiera podido ejercitarse por causas ajenas al trabajador sí generará derecho a ser compensado.

Podría así decirse que el disfrute de las vacaciones constituye la regla y la compensación económica es su excepción, que exige que concurran una serie de circunstancias.

El derecho a las vacaciones retribuidas conforma un principio de especial importancia dentro del Derecho laboral y social de la Unión Europea y su aplicación, en cada uno de los territorios nacionales, ha de hacerse respetando los límites infranqueables de la Directiva 2003/88. El disfrute de un descanso efectivo forma parte de la protección de la seguridad y la salud del trabajador y corresponde al empresario desarrollar aquellas medidas adecuadas tendentes a asegurar al trabajador la posibilidad de ejercer este derecho. Correspondiendo así al empresario el desarrollo y establecimiento de medidas para el efectivo ejercicio del derecho del trabajador, le corresponderá igualmente en caso de litigio demostrar que actuó adoptando tales medidas, pues tiene una responsabilidad especial en que los trabajadores ejerzan este derecho.

El trabajador es la parte débil en la relación laboral y por ello la legislación y los tribunales lo protegen impidiendo que el empresario pueda restringir sus derechos o disuadirle de su efectivo ejercicio, debiendo asumir las consecuencias sancionadoras derivadas de tal disuasión o restricción si la impusiera.

El empresario tiene la obligación no solo de garantizar el efectivo disfrute de las vacaciones ―a través de sus facultades directivas y organizativas―, sino que también ha de informar de manera precisa y con suficiente antelación del modo en que se ejercitará este derecho, así como informar del hecho de que si no se disfrutara de ellas, a pesar de tener tal posibilidad, se podría perder el derecho a una compensación al término de la relación laboral.

Las obligaciones del empresario en la materia son amplias, pero no puede exigírsele que obligue al trabajador a hacer uso de los descansos que le corresponden, si bien, en caso de litigio, al empresario le corresponde demostrar que actuó con medidas apropiadas y suficientes para garantizar el derecho y su posibilidad de ejercicio.

El mero hecho de que el trabajador no haya solicitado el disfrute de las vacaciones retribuidas no basta para perder el derecho a las mismas o a la compensación económica correspondiente al término de la relación laboral. No basta que no se soliciten sino que se requiere, además, que el empresario no haya tomado las medidas necesarias.

Para que no quepa compensación económica por las vacaciones no disfrutadas al término de la relación laboral es necesario que el empresario acredite que puso en práctica todas las actuaciones que le competen y, pese a ellas, el trabajador renunció a su derecho pudiendo haberlo ejercitado oportunamente.

La compensación económica por las vacaciones no disfrutadas requiere, asimismo, una serie de requisitos:

  • Que haya finalizado la relación laboral
  • Que resulte imposible disfrutar de manera efectiva de las vacaciones retribuidas
  • Que el trabajador quede privado del disfrute completo de este derecho.

 

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea entiende que no ha de recaer únicamente sobre los trabajadores la responsabilidad de disfrutar de sus vacaciones o perder el derecho a las mismas, pues dado el desequilibrio existente entre el empleador y el empleado podrían producirse presiones para trabajar más, riesgo que se evita imponiendo al empresario la obligación de actuar de tal modo que permita que el trabajador disfrute de su derecho de manera efectiva.

Por el contrario, no podrá exigirse compensación económica si el empresario demostrara que el trabajador ha estado en condiciones de ejercer su derecho. Por tanto, no se ampara la compensación en las situaciones en las que el trabajador renuncia de manera voluntaria y consciente, siempre que el empleador acredite que se ofreció y se informó. Una interpretación diferente podría dar lugar a situaciones en las que el trabajador que conociera la cercana finalización de su relación laboral decidiera no tomar vacaciones para incrementar su remuneración al recibir al concluir su contrato de trabajo la compensación por las vacaciones no disfrutadas.

Estas consideraciones han sido acogidas por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea en Sentencias de 6 de noviembre de 2018 (ECLI:EU:C:2018:872 y ECLI:EU:C:2018:874) y vienen a reforzar los derechos de los trabajadores al no hacer depender solamente de ellos el efectivo disfrute de sus derechos laborales.

En nuestra próxima entrada analizaremos cómo de las vacaciones no disfrutadas nace un derecho de compensación económica en favor de los herederos del trabajador fallecido.

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